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  • B20 Prosperidad Sostenible

Una visión al inicio del cambio

Actualizado: 25 ago 2022

Hablamos anteriormente de las transformaciones necesarias que debemos realizar para continuar cambiando el mercado y el impacto de las compañías en el medio ambiente. Sin embargo, no es suficiente únicamente un cambio en la inversión para que exista una presión a las empresas para que se ajusten a los llamados criterios ASG que involucran una valoración del impacto social, ambiental y su respectivo gobierno corporativo. Si bien es un paso fundamental hacia un mundo más sostenible, el camino hacia delante, hacia el éxito en este ámbito, es aún bastante extenso.

Greta Thunberg, la joven activista climática sueca, en su discurso “Nuestra Casa está en llamas”, presentado en Davos el 25 de enero de 2019, llama por un cambio radical. Insiste en que las empresas, los políticos y los medios de comunicación no están comunicando, ni teniendo en cuenta la realidad del cambio climático. Si bien ella llama a entrar en pánico, de la misma forma como una persona entraría en pánico si su casa se estuviera quemando (Thunberg, 2019). Sin embargo, entrar en pánico no es la respuesta. Cuando se entra en pánico, no es posible proponer soluciones totalmente viables ni de largo plazo.

De acuerdo con Senge et al. (2008) es necesaria una revolución para poder afrontar la crisis social y ambiental en la que nos encontramos, y tener la capacidad, los recursos y las soluciones para tener un mundo más sostenible. En su libro “The Necessary Revolution”, afirma que hay muchos tipos de revoluciones, que en ocasiones causan que algo diferente suceda, un despertar colectivo a nuevas posibilidades que cambien todo en el tiempo, incluyendo como las personas ven el mundo, lo que valoran, lo que la sociedad define como progreso y como se organiza a sí misma, y la forma cómo las instituciones operan. Ese tipo de revolución es, desde el punto de vista de los autores, la que debemos crear para no solventar las crisis mencionadas.

En el libro, los autores afirman que el problema no sólo viene de las crisis, si no de las respuestas y soluciones a corto plazo que son completamente inadecuadas para las dificultades reales. Llaman la atención en que, si nos enfocamos en los problemas como escasez de agua, cambio climático y pobreza, la mayoría de las soluciones que se proveen son a corto plazo, a veces oportunistas, “arreglos rápidos” que no abordan las dificultades de raíz (Senge et al., 2008). Si bien el libro se publicó hace años, estas afirmaciones continúan siendo ciertas.

En ocasiones, las empresas se enfocan en eliminar los síntomas de los problemas que poseen en términos de no tener claro como operar su impacto y manejo social y ambiental. Lo que lleva a que contraten agentes externos para que solucionen el problema de manera rápida y fácil, a lo que se le llama “Shifting the burden” – o trasladar la carga”. El inconveniente de esta práctica es que esas dificultadas y grandes decadencias como el cambio climático y el bienestar de la comunidad, se empieza a ver como “Los problemas de los demás”, como algo ajeno a la empresa, a la organización y al gobierno.

Entonces, la respuesta no se encuentra solamente en contratar expertos para que solucionen los problemas, sino hacer esos problemas parte de la empresa u gobierno y atacarlos de raíz, no solo como síntoma. Sin embargo, es importante aclarar que para este efecto organizacional es importante la compañía de expertos, no que resuelvan por su parte el problema, si no que guíen y apoyen a los líderes a dirigir a su grupo y los objetivos de largo plazo a atacar y superar la crisis social y de medioambiental. Dirigir los proyectos, programas y recursos a una via sustentable y duradera.

Pero ¿cómo logramos ese cambio en las empresas?, lo primero es crear un ambiente o hacer una cultura organizacional “orientada al cambio” que facilite el proceso de escuchar al mercado y responder adecuadamente tanto a la necesidad del cliente, como a los desafíos de ámbito social y ambiental. Se debe, además, invertir en personas que sean “agentes de cambio” y luego hacer todo lo necesario para mantenerlas en la compañía y se nutran mutuamente. Por última, es necesario incorporar el cambio en el ADN organizacional para que este sea constante en la forma que realiza productos y negocios, y tenga una meta a largo plazo (Management Studio Guide).

Como hemos ratificado en varias ocasiones, la transformación toma tiempo y el recorrido es aún extenso. Por lo que es necesario abarcar distintas visiones y soluciones para lograr un mundo sostenible.



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